¿Qué es un ERTE?

¿Qué es un ERTE?

En determinadas circunstancias desfavorables por las que atraviesa la empresa, es posible que esta se plantee una suspensión o ajuste temporal de la actividad de la plantilla, siempre con el objetivo de superar esta situación.

Es importante tener claro que esta es la principal diferencia de un ERTE con ERE y es que, en este segundo caso, la causa que origina el despido colectivo es una causa permanente que implica que esos despidos sean definitivos.

El ERTE es una figura existente en la legislación laboral española que permite que, de forma temporal, se prescinda de parte de la plantilla o bien que se reduzca su jornada.

El ERTE debe tener necesariamente un carácter temporal y acotado. Transcurrido el periodo de ERTE, la empresa estará obligada a la reincorporación de los trabajadores en su puesto habitual y con las condiciones anteriores.

No existe un número mínimo o máximo de trabajadores/as que se puedan ver afectados por el ERTE, ni tampoco porcentajes mínimos para iniciarlo, como sucede con el ERE.

En ambos casos coincide eso sí, la necesidad de alegar unas causas que lo justifiquen.

Tipos de ERTE

En función de las necesidades de la empresa, esta puede optar por un tipo de ERTE u otro:

Disminución de la actividad laboral

Esto implica la reducción de la jornada laboral de los trabajadores o bien de los días en los que deben trabajar. La reducción mínima debe ser del 10% y la máxima permitida del 70% de las jornadas habituales de los trabajadores/as.

Suspensión total de la actividad

En este caso, la actividad laboral se frena por completo, por lo que el contrato de trabajo se suspende.

¿Cuánto dura un ERTE?

No existe una duración máxima para un ERTE ya que dependerá de que las circunstancias que han provocado su aplicación desaparezcan.

Sí que se solicita a la empresa que establezca un plazo más o menos estimado de duración, aunque lo cierto es que, en función de la evolución de la situación, esta pueda solicitar sucesivas prórrogas.

El salario durante el ERTE

Durante la duración del ERTE, será la Seguridad Social la encargada del pago de la prestación.

La cuantía de esta prestación es del 70% de la base reguladora durante los primeros seis meses, que pasará a un 50% a partir de entonces.

En el caso de que el ERTE sea de reducción, la empresa abonará los salarios en proporción al tiempo trabajado. El resto del importe será abonado por la Seguridad Social con los mismos cálculos explicados anteriormente.

Una situación que aboque a la empresa a la suspensión temporal del trabajo nunca es deseable, pero el ERTE se configura como una opción válida que ofrezca la oportunidad de recuperarse y de así no perder trabajadores de forma definitiva, por lo que es una figura jurídica que puede resultar muy útil en algunos casos.

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