Ofensas graves como causa del despido disciplinario

Unas de las causas que se establecen en el Estatuto de los Trabajadores para que un empresario de manera unilateral pueda extinguir el contrato de un trabajador a través de un despido disciplinario es la existencia de ofensas verbales o físicas al empresario, compañeros o familiares de estos.

La jurisprudencia se ha encargado de puntualizar el contenido de esta causa y concretar la gravedad que deben revestir las ofensas para ser una justificación suficiente para llevar a cabo el despido.

Por un lado, en caso de ofensas verbales se exige que las mismas sean expresiones que ofendan moralmente a quién las sufre o recibe, por ejemplo, insultos o amenazas. Por otro lado, las ofensas físicas implican ataques injustos sobre una persona que afecten a su integridad física.

Las ofensas realizadas por el trabajador despedido deben ser calificadas como graves sin que se exija en las mismas que constituyan una falta o delito penal, simplemente que den lugar a una relación laboral insostenible por lo que habrá que atender a las circunstancias del caso, usos sociales, relaciones prevista entre aquel que ofende y ofendido, actitud de los sujetos implicados ante, durante y tras el ataque, etc.

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