
Cuando una relación laboral llega a su fin, ya sea por despido, por finalización de contrato o por decisión voluntaria del trabajador, surgen diversas cuestiones económicas que deben resolverse entre empresa y empleado. Entre ellas, una de las más importantes es el cálculo del finiquito, documento que recoge las cantidades que la empresa debe abonar al trabajador en el momento de la extinción del contrato.
En ocasiones existe cierta confusión sobre qué conceptos deben incluirse en el finiquito, cómo se calcula o cuándo debe entregarse. Además, no siempre se distingue correctamente entre el finiquito y otras cantidades que pueden percibirse al finalizar el contrato, como la indemnización por despido.
En nuestro despacho de abogados laboralistas en Zaragoza, reconocemos que comprender correctamente este proceso resulta fundamental para evitar errores en el cálculo y garantizar que las cantidades abonadas se ajusten a la normativa vigente.
El finiquito es el documento que refleja todas las cantidades económicas pendientes de pago a favor del trabajador en el momento en que finaliza la relación laboral con la empresa. Es decir, se trata de la liquidación de los importes que el empleado ha generado con su trabajo, pero que todavía no ha percibido.
Este documento debe incluir diferentes conceptos económicos que se han devengado hasta la fecha de finalización del contrato:
Cada situación laboral puede presentar particularidades, por lo que el contenido del finiquito dependerá de las condiciones concretas del contrato y de lo establecido en el convenio aplicable.
El cálculo del finiquito se realiza sumando todas las cantidades que el trabajador tiene pendientes de percibir en el momento de finalizar la relación laboral. Este cálculo es similar independientemente de la causa de la extinción del contrato.
En términos generales, para calcular el finiquito se deben tener en cuenta los siguientes pasos:
El primer paso consiste en calcular el salario correspondiente a los días trabajados desde la última nómina hasta el último día de trabajo.
El salario diario se obtiene dividiendo el salario mensual entre treinta días, y posteriormente se multiplica por el número de días trabajados en ese periodo.
El siguiente paso consiste en determinar cuántos días de vacaciones ha generado el trabajador durante el año en curso y cuántos de ellos no ha podido disfrutar en el momento de finalizar su contrato.
Determinado el número de días, se multiplica por el salario diario del trabajador para calcular la cantidad económica que debe abonarse en el finiquito.
Si las pagas extras no están prorrateadas en las nóminas mensuales sino que se abonan en momentos concretos del año como verano y Navidad, también debe calcularse la parte proporcional generada desde la última paga extraordinaria hasta la fecha de extinción del contrato e incluirse en el finiquito.
Por último, se suman otros posibles conceptos que puedan corresponder al trabajador según el contrato o el convenio colectivo, como: incentivos, comisiones, gratificaciones acordadas o compensaciones pendientes.
Una vez sumadas todas estas cantidades se obtiene el importe bruto del finiquito, al que posteriormente se aplicarán las deducciones correspondientes a cotizaciones a la Seguridad Social y retenciones de IRPF.
El finiquito debe entregarse cuando finaliza la relación laboral entre la empresa y el trabajador. Lo más habitual es que este documento se entregue el último día de trabajo o en el momento en que se firma la documentación de extinción del contrato.
Sin embargo, no siempre ocurre de esta manera. En algunos casos la empresa puede retrasar la entrega del documento o el pago de las cantidades correspondientes.
Aunque la normativa laboral no establece un plazo exacto en todos los casos, el trabajador dispone generalmente de un plazo de 1 año para reclamar las cantidades pendientes, en caso de que el finiquito no haya sido abonado o existan errores en su cálculo.
En cuanto a la forma de pago, el finiquito puede abonarse mediante diferentes medios, como transferencia bancaria, cheque o incluso en efectivo, dependiendo de las prácticas habituales de la empresa.
Uno de los errores más frecuentes es confundir el finiquito con la indemnización por despido. Sin embargo, se trata de conceptos completamente distintos dentro del ámbito laboral.
En muchos casos un trabajador puede recibir tanto el finiquito como una indemnización por despido, mientras que en otros supuestos solo tendrá derecho al finiquito.
El cálculo del finiquito puede parecer sencillo a primera vista, pero en la práctica puede presentar diversas complejidades, especialmente cuando intervienen variables como convenios colectivos, incentivos salariales o diferentes modalidades contractuales.
Por ello, revisar correctamente los conceptos incluidos en el finiquito y comprobar que su cálculo es correcto resulta fundamental para evitar posibles errores o cantidades indebidas.
En nuestro despacho de abogados laboralistas en Zaragoza contamos con una amplia experiencia analizando situaciones relacionadas con la extinción de contratos laborales, revisando documentos de saldo y finiquito, y valorando si las cantidades abonadas se ajustan a la normativa vigente.
Gracias a nuestro conocimiento del derecho laboral, podemos estudiar cada caso concreto y determinar si el cálculo realizado es correcto o si procede iniciar las acciones oportunas para reclamar las cantidades correspondientes.